Manoel Bonabal inaugura en Madrid su muestra "Pingas Gravados"
El sonido de unas gotas de agua con eco inundó la Sala L de la Casa para ambientar el acto de inauguración de la muestra “Pingas Gravados”, de Manoel Bonabal con la que rinde homenaje a su ciudad, Compostela. “El motivo que hoy nos reúne aquí es uno de los más nobles que puedan alegarse. Se llama EL ARTE, con mayúsculas, pues de vez en cuando uno tiene la satisfacción de encontrarse por el camino de la vida con un verdadero artista y entonces merece la pena hacer una pausa y conversar un rato con él y con sus obras”, dijo el coordinador de Actividades de la Xunta en Madrid, Ramón Jiménez en el acto de presentación de la obra de Manoel Bonabal.Se trata de una original exposición inspirada en la lluvia de Santiago y de sus calles, como una respuesta a la identidad de la ciudad y sus gentes. Las gotas son las protagonistas, de ahí su título pinga, gota en gallego.
Jiménez explicó que “Bonabal, es un artista garantizado “gota a gota” que trabaja con la insistencia de este fenómeno de la Naturaleza en sus grabados que él llama pingas quizá por esto. Y es que si la plenitud de los ríos y de los mares es posible diariamente gracias al milagro de la suma de las gotas de sus aguas, la pintura de Manoel se hace idea y color a base de conformar nebulosas de pigmentos, unidos uno a uno, sobre la inmensa superficie que es siempre un cuadro, por pequeño que sea. Un esfuerzo enorme también, sin duda, el que despliega nuestro artista invitado en sus trabajos, a fuerza de intervenir en ellos con la perseverancia de una gota de agua, un trabajo de chinos simbolizado por esa famosa gota –como el rayo- que no cesa. Y estoy seguro de que esta palabra que acabo de pronunciar referida a sus cuadros, intervención, le gusta, porque estará de acuerdo en que el arte debe ser intervención constante, psicodelia, descubrimiento de nuevos mundos para que jamás decaiga la transmisión del espíritu que la comunicación del mismo supone”.
Bonabal tomó la palabra y tras los agradecimientos de rigor, explicó de un modo muy didáctico y expresivo cómo realiza sus grabados y el largo proceso que para ello precisa. Después de tomar notas y apuntes en las calles, “con la impotencia que surge a veces por no lograr plasmar en el papel con las manos lo que ve y siente el corazón”, se traslada al taller, donde ya con calma estudia, trabaja, elabora y realiza cada idea, de forma meticulosa, cada uno de los pasos. “Con el grabado logro la quietud”, dice. Aunque esta técnica permite multiplicar las copias, Bonabal hace sólo una o dos de cada creación.
El artista opina que el agua es la esencia. “El agua lo es todo, todos somos agua y en Compostela, la lluvia forma parte de la indentidad. Llueve, pues claro. Los esquimales no se plantean que nieva, es así”, dice con naturalidad.
Otro aspecto que destacó es que para él las gotas nunca se superponen, son únicas, están separadas unas de otras porque cada una, al igual que las personas son irrepetibles, por mucho que se parezcan.
Explicó además que algunas de las obras de la exposición surgieron “como una búsqueda de complicidad” con unos textos compuestos por Iria, una de sus hijas y que se mostraron en la sala en una carpeta sobre un atril. “Espero que algún día lo valore, porque nosotros pasaremos, pero el arte, el arte se queda y permanece para la posteridad”.
Más información en http://manoelbonabal.blogspot.com.es/.